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PERSONALIDAD |

Gerardo Martino



Nombrar la cantidad de partidos que lo convierten en el jugador que más encuentros disputó en nuestra historia, los cuatro títulos que levantó con la rojinegra o el Torneo Final 2013 con el que se alzó siendo director técnico y que lo transformaron en el único leproso en ser campeón en el césped y en el banco bastarían para describir lo que significa Gerardo Martino para Newell’s. Sin embargo, tal como pasa con Marcelo Bielsa, el Tata le da un valor agregado a todo lo que logró deportivamente, a través de sus formas.
Relacionado siempre con la marca que le debió haber producido el hecho de haber compartido tantos años con una personalidad tan significativa como Bielsa como DT, el Tata está inevitablemente emparentado con la figura de Marcelo y con muchos de los valores que ambos encarnan. La humildad y el rechazo a la demagogia, la seriedad y dedicación con la que trabaja y la ética bajo la que se desenvuelve en su vida referencian siempre a la imagen del “Loco”. Pero independientemente de cualquier persona, la historia de Martino con Newell’s hace que su nombre valga más que por sí solo y se ubique en el podio de los más grandes para el hincha.  

El “Tata” inició su romance con la Lepra a los 10 años, cuando llegó al más grande del interior para formarse como jugador y en donde tendría un prematuro debut en primera. Fue en 1980 cuando con tan solo 17 años de edad tuvo su bautismo en la categoría mayor ante Platense. Con el correr de los años, se ganó el reconocimiento por la calidad y técnica inigualable con la que trataba la pelota, calidad que, según cuentan a modo de anécdota los viejos muchachos, le permitía darse el lujo de jugar siempre ubicado bajo la sombra que proyectaba la tribuna Visera desligándose de tener que correr la cancha.
Tras varios años de intentos fallidos logró al fin su sueño de coronarse campeón con la rojinegra en 1988, siendo el estratega de aquel equipo del fútbol brillante comandado por el Piojo Yudica.
En 1990 con la asunción de Bielsa como DT del primer equipo, se convirtió en un jugador más completo, sumándole a su exquisitez, el compromiso dentro de la cancha que implicaba un mayor esfuerzo físico impuesto por la conocida exigencia de Marcelo. Bajo su conducción, fue el líder y capitán de los años más gloriosos de la institución consiguiendo 3 títulos en 3 años arañando nuevamente la Copa Libertadores.
En 1993 integró el equipo al que se sumó Diego Armando Maradona, con quien compartió vestuario y quien lo terminaría definiendo como un “DT dentro de la cancha”. En los años siguientes tras evidenciar diferencias con la nueva dirigencia encabezada por López, se despidió del club su vida para terminar su carrera en el exterior. Pero nunca se alejó de Newell’s.
Manifestando una posición siempre opuesta a la conducción del presidente que gobernó 14 años y a su nefasta gestión mientras se ganaba el reconocimiento internacional con una brillante carrera como DT, el Tata siguió yendo numerosas veces al Coloso a alentar a Newell’s, hasta que las puertas se abrieron nuevamente a los ídolos a fines del 2008. A partir de ahí, instantáneamente todos suponían el regreso de Martino a su casa en algún momento, sobre todo cuando él mismo se encargaba de afirmar que Newell´s estaba “aparte de todo” cuando era consultado sobre la posibilidad de dirigirlo.
El 22 de diciembre de 2009, en una noche inolvidable para el pueblo leproso, fue reconocido junto a Bielsa cuando el Coloso y la Platea Oeste se bautizaron con sus nombres. Como no podía ser de otra manera, la Visera, tribuna que la historia contará que albergaba bajo su sombra al juego de aquel número 8, pasó a llamarse “Tata Martino”.  
Dos años después, el presente futbolístico rojinegro avizoraba lo peor. Con campañas para el olvido, la Lepra se ubicaba en los puestos bajos de la tabla de los promedios y el descenso comenzaba a acechar. Fue allí cuando las fibras más íntimas del sentimiento leproso del Tata se sintieron tocadas y le marcaron la obligación de retornar a su casa cuando más se lo necesitaba. Martino, ya consagrado en su profesión y pretendido por clubes y selecciones del mundo, dió una nueva muestra del sentido de pertenencia y amor a los colores resignando una oferta millonaria de la Federación Colombiana de Fútbol y asumiendo un 29 diciembre de 2011 como nuevo entrenador leproso. Aquel día comenzó su segunda historia con el rojinegro, esta vez desde el banco de suplentes.
Desde allí, revirtió la mentalidad no solo de un plantel sino de todo Newell’s. Tomó las riendas y condujo mucho más que un equipo de fútbol enderezando el rumbo institucional del club. El más grande del interior se vió revolucionado con la impresión del sello del Tata en sus muchachos que practicaron una idea de juego tan arriesgada como vistosa que tuvo reconocimiento internacional. Así la Lepra comenzó a olvidarse de la tabla en la que nadie quería estar y fue protagonista en los dos primeros torneos dirigidos por Martino, siendo subcampeón en la segunda oportunidad con un plantel reforzado por el regreso de glorias de la casa (Maxi, Nacho y el Gringo), para los cuales fue decisiva su influyente presencia.
Ya con un plantel conformado por jugadores de primer nivel, habiendo alcanzado un alto vuelo en el plano futbolístico y consolidado una fuerte identidad de juego, el Tata y sus muchachos se propusieron pelear desde el inicio el Torneo Final 2013, dando lucha a la par en la Copa Libertadores de América, repitiendo el protagonismo en la vieja doble competencia de los tiempos dorados de Newell’s, que había incluido también a Martino pero desde adentro del verde césped. Así fue que un 23 de junio inolvidable, el más campeón de la ciudad se alzó con su séptima estrella coronando una historia de película que fue desde los amenazantes promedios hasta la gloria con su técnico como emblema de lo conseguido. Luego de llevar a Newell’s a las semifinales de Libertadores, instancia que el club volvió a disputar después de 21 años, el Tata dejó su cargo, y así aquel glorioso jugador que deslumbraba llevando el 8 en la espalda, volvió 20 años después, resignó millones para salvar a su Newell’s del descenso, se jugó el prestigio conseguido hasta entonces y terminó engrandeciendo aún más su figura haciendo historia nuevamente desde afuera, tal como lo había hecho desde adentro del campo.
El "Tata" es sinónimo de bielsismo, sinónimo de liderazgo, sinónimo de palabras justas y trabajo, sinónimo de buen fútbol. Pero por sobre todas las cosas, y por todas esas cosas, el "Tata" es sinónimo de Newell's.

 

 

Torneo 2016/17 - Fecha 27


Unión vs Newell's

Sábado 3 de Junio
Estadio 15 de Abril

 

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