LA FIESTA ES NUESTRA. Se juntan papeles cortados y sin cortar en el club para los recibimientos en el Torneo 2016/17. Acercálos a la sede del Parque y colaborá con la fiesta que hacemos siempre!

CLASICO 1996 | 23 DE JUNIO

Baile leproso y arrugue sin aliento



Clausura 1996. Tras una pobre campaña el equipo de Zanabria llegaba a la fecha 14 acarreando una racha de 7 partidos sin victorias, y lo que venía era nada menos que el clásico. Por remodelaciones en el Coloso la Lepra hacía de local en el estadio militar que lucía a pleno aquel 23 de junio.
El recibimiento, impactante, cubrió el cielo de rojo y negro después de que una humareda impresionante que salía de la popular leprosa no cesara por varios minutos. El clima era inmejorable. Newell’s no llegaba de la mejor manera pero, se sabe, los clásicos son aparte de todo y la gente y el plantel sentían que un triunfo reconfortante dependía solo de ellos y no era imposible.
Aquella tarde, el fútbol del equipo de Marito estuvo reservado en los pies de un tal Manso. Un pibe que con 17 años se ponía al hombro al rojinegro y hacía bailar a todo sin aliento que se le cruzara. Pero el comienzo hizo parecer más ordenado al rival, lo que hasta el momento era lógico por los antecedentes que presentaba cada uno. Sin embargo, con el correr de los minutos Newell’s se fue animando y convenciendo de que podía lastimar en serio. Así, a través de varios avances fue tomando posesión del juego y generando imprecisiones en los contrarios.
A los 27 minutos llega un córner a favor, tras un lateral que fue casi un centro y un primer córner mal rechazado. La Lepra lo tenía arrinconado al sina que no podía salir de su área. El tercer intento consecutivo de ataque sería el vencido. Mansito ejecuta desde la esquina. En el primer palo luchan Franco y Marioni con los defensores y entre la confusión, alguien la peina y la pelota se escapaba tras cruzar por arriba todo el arco, pero por detrás de todos aparece Raggio y cabecea al corazón del área donde el Tanque Gabrich batallaba en medio de la defensa rival. En un segundo, el delantero es derribado y patea desde el piso. La pelota rebota y nuevamente, luchando, casi a medio levantarse, vuelve a encontrar la redonda y le da el puntapié que se funde en la red.
La explosión rojinegra se apoderó de Arroyito y el grito de gol fundió a los jugadores que se trepaban al alambrado con la hinchada que lo gritaba de cara a ellos. Pero el complemento se guardaba aún más.
Con la dosis de confianza que le daba la ventaja y los riesgos que tomaban el adversario para empatar, Newell’s lo tenía para liquidar en cualquier momento, y fue a los 8 minutos que ganó otro córner a favor tras una corrida del Tanque Gabrich que luchó solo a pura potencia avanzando media cancha. Manso era el encargado nuevamente desde el costado derecho pero esta vez en el otro arco, de cara a la parcialidad sin aliento que observaba estupefacta. El Piojo pone la bocha en el aire y en el primer palo Bruno Marioni (en aquel entonces Giménez) le gana el salto al impotente Castellanos que ni con los brazos en alto superó el cabezazo del 11 leproso. De espaldas, escuchó el grito de gol de ¾ del estadio militar y salió desefrenado a festejarlo de cara a los mitómanos. Era un 2 a 0 contundente que exponía aún más al sin aliento a la desesperación y dejaba en manos de la Lepra el manejo del partido.
Minutos después, otra muestra de impotencia se reflejó en una patada de Da Silva que le valió la primera expulsión al perdedor y enseguida lo mismo pasaría con Carbonari, tirándose encima de Gabrich cuando entraba solo al área para culminar un contraataque leproso y poner el tecero. El partido marcaba un resultado contundente, con la Lepra con 2 hombres de más, un penal a favor y varios minutos por delante, lo que daba cuenta de un posible resultado histórico. Mientras de la tribuna leprosa bajaba un aliento ensordecedor la cobardía se encarnaba en la gente que llevaba los colores de la policía. Las bombas comenzaron a caer en el área donde debía ejecutarse el penal con el claro objetivo de impedir que se efectúe y se suspenda lo que hubiese terminado en una aplastante derrota, pero la vergüenza no se pudo evitar y quedó expuesta en una jornada histórica por lo que pasó dentro y fuera de la cancha.
Quizás a “Carozo” Raggio, el encargado de patear aquel penal, le quede esa triste sensación de no poder haberles convertido esa tarde. Pero igual se fue feliz como todo Newell’s aquella tarde, y se despachó ante las cámaras con una frase de esas que los hinchas no se olvidan: “te dije que les íbamos a ganar a estos hijos de re mil puta”.

 

Torneo 2016/17 - Fecha 30


Newell's vs Godoy Cruz

Martes 27/06 - 18 hs
Coloso del Parque

 

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